Andrés Carranque de Ríos (1902-1936), anarquista resabiado, donjuan repeinado con bigote a lo Errol Flynn, aficionado a la litera-tura decidido a convertirse en un gran escritor, contó solo con treinta y cuatro años para intentarlo. La intelectualidad y el público proletario que podían interesarse por sus libros cargados de cinismo contra la burguesía, el ejército, la Iglesia y la aristocracia estaban más ocupados en sobrevivir a los días aciagos de la guerra civil, que en aprender a valorar la escritura incisiva de este autodidacta rebelde. La ideología anarquista tiñe La vida difícil. El autor hace una lectura derrotista de sus contemporáneos. El gran idea-?lista que protagoniza la novela es una víctima más de la sociedad que avanza con pasos agigantados hacia el capitalismo y el egoísmo. No hay opción: miseria o muerte. Esa es la dura ?elección que late en las páginas de la novela.?