Para el escritor Raymond Queneau, gran amigo de Boris Vian, La espuma de los días es "la más desgarradora de todas las historias de amor contemporáneas". Casi veinte años después de la muerte de su autor se convirtió en uno de los best-sellers de la literatura francesa. El tono festivo, la fantasía de los juegos verbales, la creación de un universo fantástico e insólito son los instrumentos que relatan en un tono agridulce una tragedia de la más depurada sencillez, un drama en el que los personajes son víctimas inocentes de la más despiadada y ciega fatalidad.