Luzán ama a poetas líricos, épicos y dramáticos. Mas es objetivo, y discierne que identificar los defectos de los grandes talentos será una valiosa lección para los poetas jóvenes. La doctrina que Luzán imbuye a los jóvenes es doblemente clásica, pues viene fundamentada sobre el clasicismo grecolatino a la vez que sobre el clasicismo español, sin que deje de tomar en cuenta el pensamiento poético de otras naciones modernas, merced a lo cual nos da la más cosmopolita y la más erudita de todas las artes poéticas.