La perspectiva ética y política predominante en esta obra, bajo el amplio título de La maldad, busca clarificar lo que acontece en el interior del sujeto causante del mal, en la persona que realiza libremente actos crueles (de los que es responsable) con tal grado de perversidad que constituyen un escándalo de difícil comprensión, una injusticia imposible, humanamente, de perdonar y subsanar.
Este libro antológico profundiza en las raíces antropológicas de la maldad, las implicaciones filosóficas que ha generado en cuestiones clásicas como la libertad o la existencia de Dios, entre otras, y los efectos socio-políticos que ha desencadenado el mal moral en la historia, y sobre todo a lo largo del siglo XX (cuyo trágico símbolo ha quedado fijado en Auschwitz), durante el que se han constatado tantas barbaries denigrantes para la dignidad humana.