Con un poema que celebra en humildes quintillas un santo ¿popular¿, Lope buscaba promocionar la imagen que de sí mismo él había creado, como autor para el mercado de masas, cultivando formas literarias más prestigiosas y ambiciosas. La imagen del Isidro como poema popular alimenta el éxito de la obra, pero choca frontalmente con los aspectos más eruditos del libro en los que Lope ostenta sus conocimientos históricos, literarios, astronómicos, etc.