Enmarcada en poco más de un quindenio (1960-1977), la obra de Mario Bava brilla en la historia del cine italiano debido a la personalísima magnificencia artística mediante la cual supo reconfigurar los parámetros del género fantástico y de terror, aportando una insólita sensualidad macabra y un envolvente barroquismo formal, y creando dos corrientes tan contrastadas como el "gotico all'italiana" y el "giallo". Obras maestras como "La máscara del demonio", "Seis mujeres para el asesino", "Terror en el espacio" y "Diabolik" fueron tan sumamente innovadoras y particulares que sin ellas serían impensables ramificaciones relevantes del cine fantástico moderno, y verifican a perpetuidad el extraordinario talento de un maestro del romanticismo negro fílmico.