Dentro del vasto territorio de las obras de atribución dudosa en el teatro del Siglo de Oro, El condenado por desconfiado y La Ninfa del cielo ocupan un lugar muy especial. Ambas han sido editadas a nombre de Tirso de Molina con distintas condiciones de credibilidad y ambas presentan elementos comunes y divergencias de interés. Esta edición conjunta sigue poniendo en cuestión a Tirso como autor de El condenado (cada vez son más las pruebas que apuntan a Claramonte), al mismo tiempo que restituye la autoría de Vélez para La Ninfa. La edición conjunta conlleva, además, la propuesta de un paradigma nuevo sobre el teatro de Tirso, en particular, y sobre el teatro aurisecular en general.