Drama, farsa, comedia, tragedia, de todo hay en la historia del judío -Barrabás, en sus ansias ciegas de venganza, en sus sucesivas traiciones y en su trampa mortal última en la que él mismo acaba pereciendo. Eduardo II supone un giro en la trayectoria de Marlowe como dramaturgo. La obra refleja los conflictos políticos, sociales y religiosos que superan con mucho la temática anterior del autor. Eduardo II nos presenta una crónica sombría de un personaje débil y pasivo que se mueve en un territorio prohibido en el que la naturaleza humana se manifiesta en su forma más aparente.