Lessing marcó la ruta del teatro burgués alemán del siglo xviii con Emilia Galotti (1772). En el siglo xviii el término burgués no tenía connotaciones políticas, sino que se utilizaba para designar lo particular y casero frente a lo oficial y cortesano. En este tipo de drama se presentan virtudes tales como la humanidad, la tolerancia, la justicia o la compasión, y sus protagonistas no son burgueses en el estricto sentido de la palabra. Emilia Galotti, que pertenece a la baja nobleza, encarna la moral del ideal burgués de virtud, incorruptible por la inmoralidad cortesana.