Las Narraciones de Kleist se caracterizan por rasgos comunes y específicos, como lo extraordinario del acontecer y del estilo. Sus personajes tienen, en principio, una existencia bastante normal, pero todos ellos se encuentran, repentina e inesperadamente, con un acontecimiento que irrumpe en sus vidas con la fuerza del destino y les obliga a hacer frente y actuar de una manera imposible de prever. Kleist arranca a la lengua unas posibilidades formales y una precisión en la formulación lingüística sin par en la literatura de los primeros años del siglo xix alemán.