El Fielding vividor y optimista que escribió en sus novelas cantos llenos de perspicacia e inteligencia a la alegría de vivir, con una franqueza sexual tachada frecuentemente de inmoral, muestra en esta obra su vena más cínica, pesimista e irónica sobre la naturaleza humana. Su mensaje final resuena, desgraciadamente, lleno de vigente actualidad: la satisfacción de ser ¿grande¿ no emana de los resultados materiales de dicha grandeza, sino del mero orgullo de saberse superior o distinto a los demás.